Estar en Santiago cambia el servicio
No es un detalle comercial. La traducción simultánea es un servicio que se monta,
se prueba y se opera en un lugar físico, y la distancia entre la bodega y el
salón decide qué pasa cuando algo falla.
Si a las 8:40 de la mañana un radiador infrarrojo no enciende y la sala abre a las
nueve, la pregunta no es de qué marca era el equipo: es cuánto demora el repuesto en
llegar. Nuestra bodega está en Santiago y los equipos son propios, no subarrendados.
Eso significa repuesto en sala, no una llamada a un tercero.
Por lo mismo, dentro de la Región Metropolitana no cobramos traslado:
ni el viaje, ni el montaje, ni el retiro. Van incluidos. El traslado aparece en la
cotización sólo cuando el evento es fuera de Santiago, y ahí va desglosado para que
usted vea exactamente qué está pagando.
Desde 1987, aquí mismo
Empezamos en Santiago con un cable bajo las sillas
En abril de 1987, cuando Chile recibió a Juan Pablo II, la traducción simultánea en
este país se hacía con bucle de inducción: un cable tendido por debajo
de las sillas que transmitía sólo dentro del círculo que ese cable encerraba. Si usted
se paraba, dejaba de escuchar.
De ahí pasamos a los receptores FM Telex en los noventa, y hoy
trabajamos con infrarrojo digital Gonsin y Bosch.
Cuatro generaciones de tecnología, todas montadas en los mismos salones de esta ciudad.