Por qué siempre son dos intérpretes
Es la pregunta que más nos hacen al cotizar, y la respuesta no es comercial: es
fisiológica. Interpretar simultáneamente exige escuchar, comprender, traducir y
hablar al mismo tiempo, sin pausa. Esa carga cognitiva no se sostiene más de
20 o 30 minutos seguidos sin que la calidad empiece a caer.
Por eso los intérpretes trabajan en dupla y se relevan. Es el estándar internacional
del oficio, no un extra que se pueda recortar. Para eventos muy cortos —menos de
una hora— puede bastar uno, y así se lo diremos con franqueza.
El intérprete además prepara el evento antes: estudia el programa,
los nombres propios, la terminología del sector. Un congreso de minería y uno de
derecho tributario no se interpretan igual.